jueves, 26 de marzo de 2020

ENSAYO (EL HOMBRE QUE CONOCIO EL INFINTO)
La película es un biopic sobre el matemático indio Srinivasa Ramanujan, cuyas teorías fueron revolucionarias. Nace en Madras (India) en la pobreza, pero logra ser admitido en la Universidad de Cambridge durante la Primera Guerra Mundial, por lo que tendrá que dejar atrás a su familia y a su prometida para viajar a Reino Unido y cumplir su sueño. Allí se convertirá en un pionero en el campo de las teorías matemáticas gracias a la ayuda de su excéntrico profesor, G.H. Hardy, pero también tendrá que hacer frente a los prejuicios y el racismo


I. INTRODUCCÓN

El hecho educativo se presenta con las más variadas formas y modalidades donde quiera que vivan hombres, nazcan niños y crezcan muchachos y jóvenes en el seno de una comunidad. En base a lo escrito anteriormente que es un pensamiento de Pietro Braido se redacta un ensayo sobre la película “EL HOMBRE QUE CONOCIO EL INFINITO” en contraste con los temas abordados en los cuatro módulos del curso de filosofía de la educación.

La película El hombre que conoció el infinito nos cuenta la historia de un matemático indio autodidacta llamado, Srinivasa Ramanujan. Ramanujan, nació en una familia muy pobre y humilde que a pesar de este impedimento consiguió ser admitido en la Universidad de Cambridge en una época socialmente difícil. Esta película habla de una historia llena de éxito, una historia muy inspiradora pedagógicamente, llena de problemas y complicaciones que debemos superar como estudiantes universitarios, ya que es una película con una gran historia de superación.
El ensayo está estructurado contrastando el argumento de la película con los temas filosóficos, antropológicos, visionarios de los cuatro módulos presentados para su estudio , análisis y reflexión del curso de filosofía.

II. DESARROLLO

La película el hombre que conoció el infinito es una historia de un hombre que fue admitido a la universidad durante la primera guerra mundial, toda la historia de problemas, complicaciones y éxitos se desarrolló en una etapa diferente a la nuestra en donde el hecho educativo ha cambiado significativamente, en donde la perspectiva, la visión, factores económicos y sociales, el crecimiento poblacional, desarrollo tecnológico y el avance científico en comparación con la educación del siglo XXI nos muestran un cambio en cuanto a los fines, razón y sentido al hecho educativo.

lunes, 26 de marzo de 2018

Neurociencia y educación: ¿cómo se puede aprender mejor?

Neurociencia y educación: ¿cómo se puede aprender mejor?

¿Cómo aprendemos? ¿Qué es lo que hace que el aprendizaje sea significativo para nuestro cerebro? A éstas y otras muchas preguntas puede dar respuesta la neurociencia, un interesante punto de vista para la forma en que educamos, ya que se encarga de estudiar el funcionamiento de la mente y de qué forma se crean nuevas conexiones entre neuronas cuando aprendemos cosas nuevas. Interesante, ¿verdad?


¿Te imaginas poder saber a ciencia cierta cuál es el método que debes seguir para que tus alumnos y alumnas aprendan más en menos tiempo? La neurociencia puede enseñarnos mucho sobre la forma en que las personas aprendemos y adquirimos nuevos conocimientos, algo que obviamente podría tener una aplicación directa en el aula.

domingo, 13 de agosto de 2017

La educación en el siglo XXI: la ciencia del aprendizaje

Los estudiantes pasarán una parte importante de su tiempo interactuando con aparatos inteligentes que les ayudarán a aprender individualmente, a su ritmo y a su estilo

¿Por qué podemos lanzar móviles mejores cada pocos meses, y coches mejores todos los años, pero no somos capaces de decir que hemos mejorado el sistema educativos incluso a lo largo de varias décadas? La pregunta es pertinente en casi todos los países del mundo.


Creo que hay una respuesta simple a la pregunta: reconocemos que fabricar móviles y coches y edificios requiere establecer una profesión formal relacionada con el cuerpo de conocimiento en cuestión y un ecosistema de competencias sinérgico. Tenemos expertos que entienden la electrónica por detrás de la pantalla del móvil y su diseño; de hecho, todo un ejército de investigadores y tecnólogos trabajan, por ejemplo, en crear módulos inalámbricos más eficientes ¡que sean un 10% más pequeños o livianos que los actuales.

Si hiciéramos lo mismo en educación, tendríamos, en todos los países, muchas entidades investigando sobre cómo aprenden los niños a leer en su idioma materno, cómo se entienden los conceptos científicos, qué impacto tiene el tamaño de la clase en el aprendizaje, y en qué puntos se equivocan los niños cuando aprenden a resolver las ecuaciones lineares. Pues no lo hacemos. Y por eso tenemos teléfonos móviles mejores cada pocos meses mientras que la educación sigue languideciendo, década tras década.

No sólo se puede cambiar esto, sino que es nuestro deber cambiarlo si queremos que nuestros hijos tengan un futuro mejor. Y la respuesta, en mi opinión, no es un planteamiento filosófico, tipo “descentralizar” o “centralizar” o “delegar más en los profesores”, o incluso “más" o “menos” “pruebas”, sino crear y fomentar de forma muy sistemática una “Ciencia del Aprendizaje” que genere un cuerpo de conocimiento.

La ciencia del aprendizaje

Un mito persistente de la educación es que enseñar a los niños no es física cuántica, que tenemos todas las respuestas y nos falta la voluntad política o que los profesores son ineficientes, o que hay un defecto administrativo por detrás del fracaso de nuestros sistemas educativos. La verdad es que probablemente nadie en el mundo hoy sepa cómo solucionar nuestros problemas educativos. Admitir esto es un paso importante.

sábado, 5 de agosto de 2017

DE LA TECNOLOGÍA A LA EDUCACIÓN TECNOLÓGICA

DE LA TECNOLOGÍA A LA EDUCACION TECNOLOGICA
¿Por qué incluirse Educación Tecnológica?
Tecnología versus Educación
En la historia de la educación, la tecnología es de carácter práctico en relación con las actividades artesanas. Platón entendía la educación como un ejercicio teórico, alejado de lo experimental de lo observable y experimental.
La tecnología fue vista como una actividad de grupos inferiores, volviendo a Platón es precursor de una tradición intelectualista que ha despreciado las actividades manuales a ha defendido el predominio de lo teórico y de lo académico en la educación.
Los seres humanos tenemos la capacidad de adaptar el propio medio a nuestras necesidades y deseos, en un proceso de trasformación continua que tiene su explicación en la técnica, en la capacidad de práctica de trasformar la realidad.
La técnica forma parte de la esencia de lo humano y ha sido uno de los factores principales que han hecho posible la propia humanización.
La educación consiste en el progresivo dominio individual de numerosas técnicas.
Podemos decir que no hay razones para que la tecnología no se incluya en la educación. Y, sin embargo, durante mucho tiempo, eso ha sucedido. Solamente estaban en espacios marginales de la formación profesional, o las formas de socialización externas a los sistemas educativos formales.
Solo en las reformas educativas de los últimos años, la tecnología ha llegado a tener una presencia sustancial en los currículos de las etapas básicas de las etapas obligatorias.
La Educación Tecnológica como área específica de conocimientos
La tecnología constituye por sí misma un campo de conocimientos en el que se logran definir con claridad: lenguajes, contenidos, métodos y lógicas que le son propios y la caracterizan.
La Educación Tecnológica consiste en reflexionar sobre esta relación compleja entre técnica, sociedad, naturaleza y conocimiento.

domingo, 12 de marzo de 2017

EL ESTRÉS DOCENTE: UN HECHO AL QUE CASI NADIE PARECE IMPORTAR

Desgraciadamente, cada vez más docentes sienten en su trabajo ese malestar personal, esa sensación de no servir para nada, de que su esfuerzo no es reconocido como debería serlo, y que en muchas ocasiones se le exige hacer cosas que no son ni mucho menos de su competencia.
Me parece a mí, que todavía se cree en el rol de los maestros de las civilizaciones clásicas: ese rol que definía al docente como un “semidios” , que todo lo sabía, que sabía darle explicaciones a casi todas las cosas, y uno de los seres más sabios e inteligentes del lugar. Así pues, se defendía que los profesores podían con todo y que en ningún momento podrían necesitar ayuda de vez en cuando. Esa creencia era absurda hace décadas y lo sigue siendo ahora. Los docentes son personas de carne hueso (oh, qué gran sorpresa) , que sienten y padecen. Y que en más casos de los que les gustarían, sufren un malestar que posiblemente no sepan explicar. Ese malestar, no provoca únicamente estrés (que ya es suficiente) , sino que puede desembocar en fatigas, excesivo cansancio, dolores musculares, dolor de huesos, de cabeza, problemas al conciliar el sueño, en la alimentación, en sus relaciones personales e incluso en una depresión laboral.
Estas situaciones, como os podéis imaginar no han suscitado demasiada importancia en los medios. Ni siquiera en los centros educativos. Son muy pocos colegios o institutos los que hacen algo para evitar lo anteriormente citado. La mayoría de programas, de actividades, de reuniones son en referencia a los alumnos, y eso está bien. ¿Pero quién “cuida” a los docentes? ¿Quién se encarga de su bienestar en el trabajo? Sí, la respuesta más sencilla es que ellos mismos. Pero es que ellos mismos, en muchas ocasiones se sienten tan agotados y menospreciados que no tienen ni ánimos para motivarse por sí solos. Muchos, por ejemplo, no han desarrollado habilidades para enfrentarse a estos conflictos, o no están preparados para una situación concreta. Algunos, se implican demasiado con los alumnos y les termina afectando también a ellos.
Desgraciadamente, más personas de las que me gustaría, se estarán preguntando: “estrés docente, ¿es eso posible? ”. Parece ser que algún sector de la sociedad española, todavía no se ha dado cuenta que el personal educativo es uno de los peores reconocidos y tratadas desde hace algunos años. ¿Qué puede provocar entonces ese malestar en los docentes? A mí se me ocurren un montón de cosas a exponer:
Muchos alumnos para un único profesor:
Pues sí, en muchas ocasiones, hay aulas compuestas por 30 alumnos para un único docente. ¿Es eso normal? No, por supuesto que no. Habitualmente, el maestro o profesor se encuentra sólo en clase. Tiene que enfrentarse a estudiantes diferentes, con distintas habilidades y capacidades, con ritmos de aprendizaje muy dispares, y con un sin fin de intereses. Cada día, tiene que adaptar sus clases, tiene que centrarse en todos los alumnos y dejar a un lado esa atención personalizada e individualizada que muchos centros dicen tener y muchos padres quieren que se de. ¿Pero cómo se va a llevar a cabo ese deseo? Para llegar a esa cumbre, haría falta por lo menos tener a tres docentes por aula todos y cada uno de los días. ¿Estarían dispuestas las autoridades a eso? No, me temo que no.
Lo que se aprende en la universidad, está lejos de ser práctico:
Es cierto, los que estudian magisterio no aprenden a tratar las dificultades de aprendizaje, por ejemplo. Y tampoco las necesidades específicas de los alumnos. En muchos casos, los docentes se encuentran con estudiantes de altas capacidades y no saben qué hacer. No por falta de capacidad ni de habilidades, sino simplemente porque no les han enseñado. Pueden tener apuntes, pueden saberse la teoría de memoria. ¿Pero qué pasa en la práctica? Y se sienten perdidos.
Seamos sinceros; no todos los alumnos tienen ganas de aprender:
Pues sí, es de sobra conocido, que muchos alumnos presentan falta de interés y poca motivación. Que se sienten desanimados y que no tienen ganas de aprender cosas nuevas. El docente, se esforzará en crear un innovador y atractivo proceso de enseñanza-aprendizaje, para llamar la atención de los estudiantes, pero hay veces que las expectativas no se cumplen y no se ha generado el clima ni la actitud que ellos esperaban.
Sí, hay familias que insultan a los docentes. Y no sólo en una ocasión:
Desgraciadamente, hay familias que culpan a los maestros de todo lo que le pase a sus hijos. Se crea un escenario de críticas, de malas palabras, de acusaciones y de ofensas hacia el profesor. Hay padres, que están lejos de ser personas civilidades y con buena comunicación. Y algunos de ellos, pueden llegar a insultos e incluso a acosar al profesor.
Los futbolistas son más importantes que los docentes:
Ya se puede dar el caso de que un profesor haya hecho algún logro importante, que seguramente no será reconocido por las demás personas ni por los medios de educación. Hay muchos docentes que cada día se esfuerzan y dan lo mejor de sí mismos para los alumnos. Pero claro, da más audiencia que Cristiano Ronaldo haya dejado a su novia.
¿Hay algo que se puede hacer al respecto? Evidentemente, sí. Los expertos dicen, que practicar deporte en cualquier situación de estrés es beneficioso, ya que reduce el riesgo de ansiedad. Evidentemente, los docentes necesitan tiempo para ellos mismos, y en muchas ocasiones, ese tiempo de ocio o de estar con sus familias y amigos, lo dedican a corregir exámenes, trabajos, actividades o a preparar las clases, y eso les genera más sensación de malestar. No se debería dar casos en que los maestros dejaran de hacer cosas que les gustan por exceso de trabajo (ojo, ni los maestros ni ningún trabajador). También, es muy importante que el docente fomente su autoestima y que potencie las actitudes positivas que tenga a lo largo del día. Que sea consciente de los obstáculos que ha superado y de que su esfuerzo ha merecido la pena. Y que por supuesto, en situaciones límites que no sepa cómo actuar (porque… ¡oh, madre mía!, el docente no lo sabe todo), pida ayuda a los pedagogos, directores y demás personal educativo del centro.
Como es obvio, desde el propio centro también se pueden plantear diversas actividades para reducir el estrés docente en las aulas, como por ejemplo diferentes cursos de formación, reuniones mensuales para que los maestros hablen de sus experiencias, de sus dudas, de sus inquietudes, fomentar la comunicación y la relación entre el personal educativo creando grupos de trabajo y de colaboración entre ellos, apoyándose en las situaciones y casos en las que sean posible. Quizás, empezando por eso, los docentes se sentirían valorados por el lugar del trabajo, y estarían más motivados en las clases. Pero, ya sabemos que en gran parte de los colegios, institutos y universidades, realizar esos programas, les parece una pérdida de tiempo, y en muchas ocasiones, los propios docentes se ven obligados a buscar ayuda externa para no verse superados.
Aunque a la gente le cueste creerlo, la docencia es una de profesionales que más estrés produce. Muchos psicólogos dicen que el número de maestros que pasan por sus consultas está ascendiendo a un ritmo vertiginoso. Algunos de ellos, afirman haber pasado por depresiones provocadas por el exceso de trabajo y el poco reconocimiento y estima que se les tiene. Lo que es cierto, es que como la mayor parte de la sociedad sigue sin darse cuenta de lo que realmente llegan a hacer los profesores, como no son conscientes de su implicación con los alumnos, me temo que este problema tardará en solucionarse y que estará presente durante varios años más. Además, como viene siendo habitual, estas situaciones pasarán desapercibidas por la mayor parte de las personas. Pero, ¿no son los docentes superhéroes camuflados? Pues no, señores míos, está claro que no lo son.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Nunca Jamas y Yo en la siguiente dirección: nuncajamasyyo.com | Autor: Mel Elices